NADA
NADA
Hay ciertos momentos, en que la vida se abre como una flor saludando a una fría mañana, en un jardín de calvarios. La interrogación emerge de la profundidad, no hay caminos, tan solo sensaciones confusas. El caos se despierta guiñándonos el ojo, y vemos su imagen en mil espejos, mientras estos se rompen. La letra del libro que leemos se vuelve más borrosa. La enfermedad explota silenciosamente en nuestro interior, con llamas frías e invisibles. Ya no nos persiguen las contradicciones porque ya nos han atrapado. El viento ya no es el mensajero, porque una jaula ha atrapado al mundo. El dolor ya no proviene de hechos concretos. El mundo te ha convertido en su prisionero para que te conviertas en un testimonio de su maldad. Ya no son ojos los que miran sino imágenes en el pasado. Ya no son oídos los que escuchan, sino una canción distorsionada que persigue a la eternidad sin temor a perderse. Ya no son las manos las que tocan, sino una débil caricia al vacío. Las palabras salen de nuestros labios, como veneno, como la brisa de una noche. El silencio se hunde cada vez más, como si excavásemos hondo en la tierra. La noche te saluda con entusiasmo, y el día se limita a mostrarte sus sombras. No has perdido un día, ni siquiera una hora, ni un segundo. Porque el sufrimiento es como un corcel negro, que te acecha en la niebla y que en cualquier momento puede desbocarse. Las melancolías te buscan, y no puedes darles lo que te piden. Tienes que pedir permiso a dios y al demonio para respirar, pero ninguno te lo quiere conceder en ninguna de sus formas. La noche se alarga. Tus pisadas son invisibles, haces un alto demasiado largo y piensas: nada arriba, nada abajo, nada por ningún lado. A veces se muere la nada, se muere el silencio y la sombra. A veces se muere la noche y nace la luz en las cosas. A veces mi madre sonríe y el cielo desciende a su boca. A veces la vida renace sembrando canciones hermosas. A veces tocamos lo eterno y Dios nos regala su gloria. A veces la tierra florece en sueños, caminos y rosas. A veces la brisa divina con dulce caricia nos toca. A veces, a veces, a veces, a veces, a veces....
...-¡QUE COSAS!!-